martes, agosto 22, 2006

good morning sunshine


Me levanté hoy en la mañana con el deseo ardiente de adivinar en qué tópicos del saber humano en general agotaría las pocas neuronas que me quedaban disponibles después de anoche. Los demás personajes seguían aun dormidos en el suelo y me di cuenta que andaba medio tiritón. Los miré un rato, tomé la desición más sabia del último tiempo. Salí a caminar a pata pelá chubai chubai por la playa. Aunque hacía más frío que la mierda el paseo me sentó muy bien. Medité durante la relevancia que tiene evitar que el color rosado se propague en los imaginarios colectivos y en las paletas cromáticas de los catálogos de ferreterías y locales de útiles escolares como Láliz Polez y también sobre por qué los cogollos buenos tienen olor a pollo asado y por qué comer pollo asado no es un acto psicotrópico en sí mismo y pensé en la gente de Perú que es buena para comer pollo y por qué no había fumado pitos en Perú pero si comido pollo. Recuerdo que me dio por decir bien seguido hasta que perdiera el sentido la frase"¡que linda es la poesía!" y que después me devolví a casa para buscar unas peliculas cochinas que me habían prestado hace ratito y que debía devolver, porque, de lo contrario, mi honra se hubiera visto mancillada en lo más hondo y a estas bajas alturas no me queda mucho más que eso.

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Además, si no las entregas a tiempo, el hada de las las películas cochinas llega en la noche y te corta el Ello de un puro psicoanálisis a la vena.

O así cuenta el mito urbano.

3:44 p. m.  

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