miércoles, noviembre 01, 2006

Desquimales (parte 01)


Por más puto, platudo y extrañamente hermoso que le consideraran en la comunidad, el sucio e impertérrito desquimal sintió que el maloliente y vomitivo esperpento con quien pasó la noche en el iglú no le daba asco. Después de degustar focas, osos recién faenados o secados a la gracia de Eolo, servirse a un ejemplar no-inuit se suponía despertaría el odio de su entorno, el fin de las caricias de Eüknà y las profundas arcadas que su abuelo auguró cuatrocientos setenta y cinco atardeceres atrás. Nada de eso. Sin problemas cruzó la vereda, la tumbó y procedió a la faena.
Después que me desperté en un charco de ectocitoplasma me dije a mi mismo -con seriedad y miedo a la vez- que seguramente algo grave habría pasado, pero decidí no escucharme porque en realidad no vale la pena hacerlo cuando se está con resaca (sobre todo resaca de cadmio hidrometálico bien helado).
Los nueve días de esa semana de mierda habían sido extraños desde el principio; desde que puse el primer pie en ese restorán lleno de moscas batantianas; desde que robé las carteras de unas venusinas jubiladas que ayudé a cruzar el río congelado; desde que la miré a los 875 ojos y le dije que se fuera al último rincón del universo; desde que escribí los últimos versos del poema en el cual volcaba todos mis penosos esfuerzos. Pero uno no se da cuenta de eso hasta que alguien te lo enrostra directamente o te aforra un certero combo en el hocico: nunca vi que una cosa llevaba a la otra y a la otra y a la otra y a la otra.
Tenía unas ganas de miccionar horribles. Cuando aparecí en el baño exterior, vi y olí el desastre que había en el resto del compartimento. La basura, el excremento, la orina y otra serie de sustancias prohibidas a lo eterno de todo el Sistema estaban regadas incluso en los lugares menos probables según las teorías físicas y sus primas metafísicas. Evidentemente, durante aquel indeterminado periodo de tiempo había hecho nuestras necesidades fisiológicas en cualquier parte, por lo cual apetitosos cocteles de mierda ocupaban el espacio alguna vez destinado finos muebles; alfombras de piel de cocodáctilos recién nacidos, libros y discos de ciertos seres humanos escongidos con pinzas de entre los catálogos y vitrinas y canastos de los megamercados de cultura inagurados por el gobierno central hace un par de años.
El hecho de que ya no tuviera vello púbico me pareció irrelevante. Me entretuve más en descifrar qué carajo tenía escrito en el estómago, las piernas, los penes y los testículos. Evidentemente, esa no era mi letra, no eran mis palabras, no era yo. "%$%$/(!"&/(/%/() ?=($%·%"·$%%·$ Asdfas %"·%/&/(%&&$·"$DAFAASQ·%WTW$&9HFFD$W·&H&HF/J/J/I$%%GSDG·%"$//=UHRF&/t575746sGS%$Y/R&AER$Gxzete57rhths558S$&E%YDG%/" (Hoja bencina estrella camaleón te tú nosotros vosotros ellos sí no probablemente explicación no sentido esperanza borracho playa joyas ciegos do menor si sostenido si len cio: sólo patrañas). Algún hijodepluton me había jugado una broma de pésimo gusto.
Al mirarme al espejo comprobé con disgusto que el mundo el tiempo la vida se habían atrevido a seguir sin mí, sin nosotros: la barba me había crecido y lo mismo los ojos la nariz la boca las cejas y la frente. Sin embargo, consideré como válida la opción de que aquella nueva imagen podría potenciar en gran medida mi sex-apíl y hacerme irresistible para las mujeres de este u otro sistema, quienes parecían no fijarse mucho en alguien como yo, incluso al tenerlas agarradas de la cintura dándole al mete saca, todo sudado jadeante, diciendo y pensando ordinarieces...
gura pero no sería lo que no es sin Wu
Ilustración: Pablo Acuña - Título: Nacimiento de la Pureza

3 Comments:

Blogger hateful said...

mete y saca, me gusta eso, pero depende de lo que meta o saque.
espero la segunda parte saludos

1:17 p. m.  
Blogger PàjaroEnPecera said...

Nada de limpieza, poco de orden.Los rastrojos humanos disperdigados en el rincón, en la subida, en el salón hedían desde tiempos pretéritos.Desde la huida de Ugl, las faenas de transporte y erradicación estaban a la deriva. Pero ya era habitual, casi como esnifar.Los rayos nublaban cualquier atisbo de certeza respecto al estado matinal.En ciernes el período de abnegación, era probable que transcurridos sólo unos instantes comenzaran a corroerse los soportes elásticos del búnker fangoso.Obviamente, nada impediría la concreción del cuadro planificado en su afiebrada mente. Escogido el ser atardeceres atrás contemplando las múltiples caídas de los astros verduzcos, sólo bastaba repetir su rutina y romperle el pescuezo de sopetón. El resto, más de lo mismo. Pero las imágenes caleidoscópicas seguían cambiando, independientes del vaivén, las nubes, los gritos, el sudor, la sed,el aire viciado y el gemido antes del colapso del cubil que por ultima vez fue mudo testigo de la explotación del Kgärnem por el Kgärmen.Como otrora.

6:55 p. m.  
Blogger verde said...

retorcióseme con esta cosa
tan culebrosa la mollerosa.

buenas tardes!
musha salú y dense besos esquimales.
(los besos mongoles son iguales pero terminan con una leve presión de frente por parte de ambos osculantes)

2:40 p. m.  

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